Si no tienes una de esas prisas que dan taquicardias, te recomiendo echar un ojo a lo que te vas a encontrar después de darme tu bien más preciado en ese mundo de internet: tu email.

TENGO PRISA, DAME ESOS TRUCOS AQUÍ-AHORA-YA

Hay algo que me gustaría contarte.

Algo que cada vez que veo, leo o escucho… Bueno, te lo cuento:

Es que me volvió a pasar.

Y no puedo evitar que me dé cierta rabia.

He vuelto a escuchar en una entrevista a un reputado psicólogo decir que si tus creencias no te favorecen vivirás en el barro porsiemprejamás.

 

¿Sabes la cantidad de personas que hay ahí fuera pensando que como no se creen merecedores del amor, pasarán el resto de su vida solos?

¿La cantidad de gente que hay pensando que son desgraciados por su propia culpa y que siempre lo serán porque son unos inútiles incapaces de cambiar lo que creen que son?

¿La cantidad de gurús diciéndo a jóvenes que nunca serán nadie sin una alta autoestima (que, por ignorancia, los más afortunados teminarán confundiendo con ego)?

¿Y todos los profesionales de todos los ámbitos, que te dicen que te cuides y te pongas guapa o guapo para sentir que eres alguien?

¿Que decores tu casa y la vistas de revista, para practicar homefulness?

Mira.

Yo no soy reputada ni psicóloga, pero hay algo que he podido comprobar y que contradice a todo este selecto grupo de gurús:

  • Tengo una maravillosa familia de 4 a pesar de que, al cumplir los 24 años sin haber conseguido jamás enamorarme, me había convencido de que nunca encontraría el amor. Que lo mío sería ir de país en país, descubriendo que ninguno era mi sitio.
  • He llegado a donde me he propuesto con una autoestima de mierda y teniendo más miedo que mi hija, de 3 años, al lobo feroz.
  • Conseguí ser directora de comunicación para España, en una multinacional en la que lo primero que me dijeron un par de directores regionales (mi segundo día de trabajo) fue:

«Nos caes bien, a ver si tú aguantas, que cambiáis de equipo cada 6 meses y así no hay manera de hacer cosas.» Antes del año, ya era la mano derecha de mi jefe.

  • He montado 3 páginas web considerándome (aún hoy) la persona más inútil del mundo con la informática después de mi abuelita.
  • Vivo de lo que escribo a pesar de que, durante la carrera de traducción, jamás pasé del 6´5 en una redacción libre en castellano.
  • Y los 2 últimos puntos los llevo a cabo con el pelo cada día un poquito más gris, sin maquillaje, con un moño mal hecho, y todos mis complejos a cuestas.

Ah, y por supuesto, con mi maravilloso ventanal decorado con pegatinas de dinosaurios y unicornios (no es lo peor que le puede pasar a una amante del interiorismo).

¿Por qué saber esto es importante para ti?

Podrías pensar que todo esto te lo digo para echarme flores.

Pero no. La gentucilla con baja autoestima no acostumbramos a hacer eso.

Te lo digo porque he aprendido 4 trucos para evitar que la maldita autoestima y falta de confianza en mí misma sabotee todas mis ideas.

4 sencillos gestos, actitudes, que te permiten dejar tu autoestima enterrada en barro y abandonada, con la tranquilidad que da saber que no la necesitabas para seguir una idea.

2 de ellos, me los enseñó la primera (y única) persona a la que he odiado en mi vida (un feo asunto de dinero y traición que no viene al caso).

Los otros 2 los he aprendido gracias a mi hija de 3 años.

No porque ella sepa más que yo, ni porque esté más conectada con sus deseos, ni con su ser esencial.

Nada de esas chorradas.

Ha sido porque cuando tienes hijos una cosa está clara: Llevan tus genes y absorven lo que ven como esponjas sin límite de capacidad. Ojo: Lo que ven. No lo que les dices.

Y como no me daba tiempo a mejorar mi autoestima y mi confianza en mí misma para darle un buen ejemplo y contrarrestar mis genes, me tuve que poner a buscar como una loca la manera de arreglar este tema. La solución fue prescindir de estos conceptos.

Pues esto es exáctamente lo que voy a compartir contigo: Los 4 trucos, o ases en la manga, para que jamás vuelvas a tener que depender de tu seguridad en ti mismo. 

No es sencillo, lleva un poquito de práctica, sobre todo lo de sacar los ases con elegancia, pero una vez lo pruebas no puedes parar.

Es como ponerle sal a un plato por primera vez en tu vida. Luego no puedes dejar de ponerla.

Ahora puedes suscribirte y ya estaría.

Lo recibes, lo lees; y lo copias ese día.

Pero te recomiendo saber más sobre lo que te vas a encontrar.

Sigue leyendo abajo; te podría interesar.

¿Después de darme los trucos qué haces con mi email?

Después te envío reglas y otros trucos para que disfrutes y entiendas mejor el juego (todos los lunes y viernes).

¿El juego de conseguir lo que me propongo?

No, el de la vida. (La norma básica es la misma para todo, igual te sirve para tus propósitos también).

Básicamente mando aclaraciones de las reglas del juego que no habías entendido. Aquellas que cuando sigues, te convierten en un buen jugador, que de esto se trata.

Antes, hace miles de años, quizás, cualquiera podía ser un buen jugador. Hoy con tanto input y maximalismo en nuestras vidas, probablemente en un par de emails sepas jugar mejor que el 80% de tus congéneres.

¿Esas reglas de dónde las sacas, listilla?

Cuando era pequeña hacía retiros en esta casa sin saberlo (la de esta web). Me he pasado la vida haciendo retiros, meditando, reflexionado y leyendo, sin saber que eso tenía un nombre, y que no era tan natural. Bueno, sí, pero no en nuestros días.

(También jugaba y salía con mis amigas, no soy tan rarita).

De repente, durante la pandemia me di cuenta de que sabía cosas que la gente no.

Así que rebusqué en mi desordenada mente todas las ideas que había aprendido observando, reflexionando, meditando y leyendo.

Encontré tantas que, en ese proceso de limpiar y ordenar los mejores trucos y consejos de los más de 200 grandes maestros que he conocido de una u otra manera (¿¡pero seré friki!?), decidí compartirlas con quienes, a su vez, se habían dado cuenta que no conocían ni medio truco para jugar esto.

 

¿Eres otra cursi más hablando de felicidad, abundancia y coaching barato?

La respuesta corta sería sí, pero con un rollete distinto: Cuento historias cortitas que confirman o desmontan las teorías más extendidas sobre desarrollo personal y coaching barato (y no tan barato).

Lo que más me gusta es analizar todos estos consejos para ser más feliz, y detectar aquellos que, lejos de ayudarte, te hacen caer constantemente en las casillas «vacías». Esas en las que tienes que esperarte varios turnos sin jugar, perdiéndote la diversión; hasta que algo o alguien te saca de ahí.

Casillas como la de mejorar tu autoestima, que te obliga a parar no sé cuántos turnos para salir aún peor posicionado de lo que estabas.

Como la de que necesitas esnifar incienso o bañarte en piscinas de chalet para disfrutar de un retiro.

Como la de que si piensas algo muy fuerte se cumple. O si dices 3 veces 6 delante de un espejo aparece «inserta lo que te dijeran en tu cole».

Y por supuesto, la que menos gusta: La de que tienes que pensar primero en ti, luego en ti, y por último en ti, para poder dedicar a los demás… ¿las sobras?

Puedes suscribirte, conseguir los trucos y darte de baja

Ninguna lista que exista te obliga a quedarte.

Puedes conseguir los trucos y aprovecharte;

y si luego mis cuentos no te dejan flipando,

pues le das a cancelar y te vas volando.

*Sin haberlo planeado me han salido pareados, pero tranqui, no lo hago a menudo. 

Tu nombre y tu email para las historias, lo de prescindir de tu confianza, y los trucos para ser un gran jugador – ARRIBA